Actualmente estamos escuchando todo el día que si MICROBIOMA, MICROBIOTA, DISBIOSIS INTESTINAL, EUBIOSIS,
una serie de términos que no son conocidos para la mayoría de la población y
bueno pues antes de escribir acerca de lo muy importante que es cuidar la
microbiota voy a daros la definición de cada uno de éstos términos para que
podáis entender a qué me refiero en éste artículo.
Microbiota hace
referencia al conjunto de microorganismos (población microbiana) que se
encuentran en los diferentes ecosistemas del cuerpo, generalmente asociados a
tejidos sanos (piel, mucosas, etc.) del cuerpo humano.
Microbioma hace referencia a todo el hábitat,
incluidos los microorganismos, sus genes, y las condiciones ambientales, pero
en la práctica ambos términos se usan indistintamente, confundiendo el sufijo –
bioma (comunidad) con el de – oma (conjunto).
Eubiosis se define como una microbiota intestinal
equilibrada que cumple todos los requisitos para beneficiar la salud a nivel
metabólico, inmunitario, neuronal y como barrera protectora.
Disbiosis También
denominada disbacteriosis, hace
referencia a un desequilibrio en el número o tipo de colonias microbianas que
han colonizado al hombre. Se da más en el tracto digestivo, pero puede
producirse en cualquier parte en la que haya una superficie expuesta o una
membrana mucosa. La disbiosis pude afectar a la digestión, absorción de nutrientes,
producción de vitaminas y control de microorganismos dañinos. Puede estar provocada por diversas
causas:
- Efecto de ciertos medicamentos (antibióticos)
- El estrés
- La ingesta de lácteos y sus derivados
- Un exceso de proteínas y azúcares simples en la dieta
- Malos hábitos en la nutrición
- Agentes contaminantes
- Etc.
Una vez explicados estos términos voy a intentar explicaros la
importancia que tiene mantener sano nuestro sistema digestivo. En nuestro
cuerpo poseemos ecosistemas microbianos adaptados a cada zona de modo que los
tenemos en la piel, las mucosas, el tracto respiratorio, la vagina o el tracto
digestivo. De todos éstos ecosistemas microbianos, el más complejo, diverso y
numeroso es el asociado al aparato digestivo,
particularmente en el ciego (una
porción de nuestro intestino grueso) donde la densidad de microorganismos es la
mayor que hay en nuestro cuerpo.
Estos
ecosistemas son imprescindibles para el correcto funcionamiento de nuestro
cuerpo, mantienen un importante nexo de unión con el sistema inmune y poseen
funciones homeostáticas que condicionan nuestra salud. Por lo tanto y debido a su capacidad metabólica, se considera a la
microbiota como un “órgano” imprescindible para la vida y con influencia en la
salud y la enfermedad.
Nuestra microbiota experimenta
cambios, como consecuencia de la influencia de múltiples factores.
Continuamente estamos expuestos a factores que pueden influenciarla, pero ella
tiene una gran capacidad de adaptación frente a una situación adversa, con
posterior recuperación del estado inicial cuando cesa tal situación, recuperando
inmediatamente su estado natural (EUBIOSIS). El nivel de estos cambios viene
definido no solo por la naturaleza, la fuerza y la duración de la situación
adversa, sino también por la composición y estabilidad de cada microbiota
asumiendo que cada una es única para cada persona. La DISBIOSIS puede
producirse en cuestión de días, particularmente tras la ingesta de
antibióticos, pero también puede ser consecuencia de otras acciones a más largo
plazo fundamentalmente relacionadas con la dieta.
Este sistema inmune y la microbiota intestinal mantienen
una unión de equilibrio, pero si se desequilibra puede dar lugar a un proceso
patológico. Esta parece ser la base de ciertas enfermedades autoinmunes donde
los antígenos de la microbiota intestinal representan un estímulo
suficientemente grande como para desencadenar una respuesta inflamatoria. En
otras patologías, como el síndrome metabólico y la obesidad, también se
atribuye a la microbiota intestinal el origen del estímulo que origina una
respuesta inflamatoria basal continuada.
Recientemente se ha descrito la existencia del eje
cerebro-intestino que conecta el sistema nervioso central con la
microbiota intestinal a través del nervio vago, el sistema parasimpático, los
metabolitos bacterianos que pueden tener acciones como neurotransmisores y el
sistema endocrino asociado al tracto digestivo. Numerosas evidencias científicas han implicado al microbioma
intestinal y su potencial metabólico en diversos estados patológicos en los
últimos años, originando nuevas estrategias terapéuticas para controlar y
regular este ecosistema. Cómo estrategias terapéuticas actualmente se trabaja
con transferencia de microbiota fecal dado su éxito en el tratamiento de la
diarrea recurrente causada por Clostridium difficile.
También a raíz de todos estos descubrimientos existen una serie de
enfermedades que se han relacionado con alteraciones en la microbiota como la
obesidad, la diabetes tipo 2, las enfermedades inflamatorias del intestino, las
alergias, patologías del sistema nervioso central como el autismo, la ansiedad,
la depresión y la dependencia alcohólica.
Por
tanto, algo que antes no se prestaba tanta atención, actualmente los estudios
nos indican la gran relevancia e importancia que tiene cuidar nuestra
microbiota intestinal.
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